No time to cry
Lunes, 19:59, 01/02/10Acabo de llegar del Tesco. Cerca de casa me he encontrado con una gata muy bonita que debía de estar buscando un lugar apropiado para parir. La he llamado y ha venido a mí, muy cariñosa, a reclamar mimos. No me he entretenido mucho con ella, porque aquí los gatos te acompañan a casa a poco que te descuides y luego me da mucha pena tener que decirles que no pueden venir. Además, siempre me acuerdo de Sawyer…
El viernes pasado escribí una entrada que habría preocupado incluso a quien me conozca y le importe menos de todos los que me leéis. El motivo por el que no la publiqué no fue para preservar mi intimidad. Simplemente, hubo una interrupción hacia el final de la entrada, pasó el momento de afrontar las cosas de una manera y empecé a hacerlo de otra. El borrador sigue ahí, no descarto que salga a la luz algún día.
Este sábado pasado, la luna alcanzó su perigeo. La semana anterior a este fenómeno, dormí una media de tres horas al día. Pese a ello, me daba tiempo a tener varias pesadillas cada noche. Algunas eran pura realidad transportada, otras se situaban en los límites de lo creíble, pero todas eran descorazonadoras, alcanzando el punto álgido el viernes.
Ese sábado tan interesante desde el punto de vista astronómico (en el que la luna londinense estaba muy bonita, ciertamente), llegué a casa minutos antes del amanecer con muchas horas de vela a mis espaldas. Tanto ese día como el siguiente, he dormido dentro de lo aceptable por fin.
En realidad, no estoy estableciendo ninguna relación entre uno y otro suceso. Es tan sencillo como que el domingo 24 pasaron dos cosas muy negativas en mi vida, por decirlo con suavidad, y se ve que he tardado una semana en asentarme (no en asimilarlo, hay cosas que no se pueden asumir; de hecho, si lo haces, estás perdiendo un poco de Humanidad*).
*Está escrito con mayúscula porque es un frikitérmino.
Por lo demás, estoy muy feliz. Tengo mucha suerte con mi vida. No siempre he sido una persona alegre y optimista ante las adversidades*. He tenido etapas muy oscuras que ahora me resultan casi ajenas, pero lo cierto es que le debo un 40% de mi personalidad actual a todo aquello, así que no me arrepiento de haber resultado vencida en aquellas ocasiones.
*Edito para añadir que las adversidades a las que me refiero son problemas tan serios que, de hecho, siguen estando ahí, irresolubles. Las trivialidades que preocupan a tanta gente (así va el mundo), a mí no me amilanan.
Escuchando: el disco “First And Last And Always”, de The Sisters Of Mercy. Contiene mi canción favorita del grupo, “Marian”, así como la canción que da título a la entrada, entre otras grandes canciones.









