Sólo un ladrido
Viernes, 17:54, 13/08/10Mi zona hoy está plagada de militantes de UGT y CCOO. Quizás la palabra “plagada” no sea lo suficientemente descriptiva. Reparten folletos. La primera vez que me crucé un grupúsculo, no cogà ninguno, pero me quedé con ganas de saber lo que tenÃan que contar. Al final, siempre cojo. Si no tengo tiempo para leerlo en ese momento, lo hago más adelante.
“HUELGA GENERAL, yo voy!!” era el tÃtulo del panfleto [segunda definición en el DRAE] que me dieron la segunda vez que me encontré con unos. Los impresentables de los sindicatos han convocado una huelga general para el 29 de septiembre, ahora que el paÃs ya está hundido en la miseria. No sé si se plantean hundirlo más con esta huelga a destiempo o cuál es su objetivo mÃstico.
¿Dónde estaban cuando se necesitaba el apoyo de algún sindicato para legalizar una huelga de informáticos [19N y 18D de 2008] que, claro, sólo llegó a manifestación? La informática, ese envidiado sector sin convenio colectivo ni Colegio Oficial, donde se mangonea tanto al trabajador que en el contrato se indica que eres auxiliar administrativo. Es evidente que no se necesitaba el apoyo de los sindicatos desesperadamente.
¿Y dónde han estado todo este tiempo en el que se han destruido más puestos de trabajo que nunca, en el que las condiciones de trabajo de un joven son tan patéticas que no podemos vivir solos ni formar una familia, en el que emigrar empieza a ser normal otra vez? Menudos sinvergüenzas.
Uno de los tipos del cuarto comando con el que topamos me miró con cara de asco cuando nos estábamos aproximando a ellos. Pensé que, tal como habÃa coincidido que Ãbamos vestidas las dos hoy, nos estaba confundiendo a mi madre y a mà con unas pijas (¡nosotras!)  a las que se lo dan todo hecho y a las que la huelga se la suda porque, de todos modos, son ricas. No sé si una persona de esas caracterÃsticas les resulta tan desagradable como un esquirol o más. TendrÃa que haberles preguntado…
Como estaban cerrando el paso de una zona transitada, tuvieron que apartarse para dejarnos pasar a mi madre y a mÃ. Sin embargo, el del gesto torcido destilaba malas intenciones. Efectivamente, cuando llegamos a su altura, dio un paso para colocarse, visto y no visto, a medio centÃmetro de mi cuerpo, y entonces soltó un alarido en mi oÃdo izquierdo toda su rabia contenida de vaya usted a saber qué durante medio segundo. Flipante.
No me inmuté, porque ya estaba preparada para la agresión (que son años ya, y se ven venir) y porque querÃa que quedara claro que un subser de esa ralea no habita en mi plano de existencia, pero el impacto fue enorme y el oÃdo me estuvo retumbando más de cinco minutos. Bueno, y ahora mismo todavÃa no está normal después de semejante descarga de decibelios.
No os creáis que la gente movió un pelo para llamarle la atención a este sujeto, no. Los ciudadanos están anestesiados  y, a la vez, mantienen una actitud de “sálvese quien pueda, cierro los ojos ante lo que le pase al vecino”. AsÃ, maleantes de todo pelaje, entre los que se incluyen los sindicatos, aprovechan para campar y hacer lo que les dé la gana, incluso aunque, delante de las narices de uno, hagan cosas más tangibles y concretas que vender una falsa paz social al Estado.
El verdadero militante es el que no es militante. [Dudas: consúltese en el DRAE la cuarta definición de la palabra "militar".]
Pasando a otros ladridos posteriores, pensaba que hoy me tocarÃa otra media hora de charla con mis hamigos de Simyo, pero no (explicación abajo). Por ello, les he escrito una bonita (bonita no es lo mismo que inspirada) carta de hamor:
Buenas tardes, Simyoserfs:
La tarjeta SIM con el número 6******** deberÃa haber llegado a la dirección: House Auvryndar, Ched Nasad, Upper Northdark in the Middledark, The Underdark. [Todo muy oscuro, sÃ, pero los nombres no me los he inventado yo.]
El lunes 9 de agosto, ustedes me dijeron que tardarÃan 48h o, como mucho, 72h. Sin embargo, a estas alturas todavÃa no he recibido ni la tarjeta SIM en cuestión ni ninguna comunicación por su parte notificándome retraso o complicación alguna.
He intentado llamar por teléfono al 644100121 (el mismo número al que llamé el pasado lunes) para informarme del estado del envÃo, pero salta una locución diciendo que tal número no existe. WTF!?
Es la segunda vez que pido esta tarjeta. La vez anterior fue en enero de este año y jamás llegué a recibirla, confiaba en que esta ocasión serÃa diferente. El (mayor) problema es que ustedes casi me quitan el número por no haber realizado ningún consumo durante 6 meses consecutivos pero, ¿cómo iba yo a consumir si no tenÃa una tarjeta SIM con la que hacerlo?
El lunes me voy a Londres, ciudad en la que resido, y yo contaba con tener esta tarjeta antes de irme. Ustedes me han dicho que no pueden enviar la tarjeta a direcciones de fuera de España. No quisiera que volvieran a pasar otros 6 meses sin consumir sólo porque no me llega la tarjeta, y que vuelvan a retirar mi número de teléfono (que mantengo desde hace unos ocho años) de mi panel de control de cliente para dejarlo disponible para algún otro usuario (desagradable sorpresa que me encontré el lunes). Por lo visto, he llamado justo en el lÃmite de tiempo de dos meses adicionales para poder recuperarlo.
Por no mencionar, que mientras no me la mandan, no tengo número español. No les debe de costar mucho trabajo conseguir clientes nuevos porque, desde luego, no parecen hacer nada por mantener los que ya tienen.
Asà que, por favor, les ruego que me informen del estado del envÃo lo antes posible.
Saludos cordiales,
Dhaunae De Vir
Sacerdotisa de la (caÃda en desgracia) Casa De Vir
PodrÃa haber hecho una parodia de trasfondo fantástico como la del dÃa de la araña (hum, arañas, qué casualidad), pero sorprendentemente no tenÃa tiempo. Lo único que he hecho es que, en vez de poner la dirección real de la Casa De Vir, he indicado una de la Casa Auvryndar, que siempre ha despertado mi simpatÃa. Es posible, no obstante, que haya alguna licencia poética. También es posible que no.
Escuchando: el disco Mechanical Animals, de Marilyn Manson.









