19 Enero 2010
Tadeo Granados entra en la sala. Allí todo tiene un olor fuerte, penetrante, a sudor, a heces, a enfermedad, y a muerte. La sala está llena con los cientos de fragancias de la vejez y la angustia, incapaces de permanecer escondidos bajo el olor de los hospitales...(leer más)