Calabazas en el Trastero: Terror Oriental

Quinto volumen de Calabazas en el Trastero, esta vez centrado en el terror venido de Asia. Como siempre, trece relatos que cubren un amplio espectro temático y que nos llevan desde Egipto hasta el extremo oriente, y que también nos traen el terror de China o Japón hasta casa.
Carlos Bibrián nos deja una portada influenciada por el manga para abrir el tomo. Y el prólogo hace un repaso de toda la cultura que hemos importado de Asia, y de lo que no es cultura. Como todo un estilo de vida tan distinto al nuestro ha ido calando aquí hasta ser una parte más de la imaginería de occidente, en el cine, la literatura e incluso la vida diaria.

 

Tinta china (Juan Ángel Laguna Edroso)

Todos los chinos desaparecen repentinamente de la ciudad, algo que inquieta al resto de habitantes. Tal vez no sea el relato con la resolución final más satisfactoria, pero deja un buen sabor de boca entre el misterio inicial y el humor con el que se cuenta.

 

El ladrón de almas (Diana Muñiz)

Un par de reporteros de una  revista de fenómenos paranormales deciden investigar un caso que puede ser más personal de lo que suelen ser la mayoría. Contado por medio de varios clásicos del género cierra con un giro muy interesante y con ese regusto extraño de las historias de terror traídas desde la Tierra del Sol Naciente.

 

La Compañía de las Indias Orientales (Miguel Cisneros Perales)

El comercio de la seda en el otro extremo del mundo y una pequeña compañia de hombres protagonizan un relato fantásticamente ambientado con una atmósfera realmente opresiva, pero que resulta bastante lioso, sobre todo en sus primeros pasajes.

 

Chacal (José Ignacio Becerril Polo)

Unas sofocantes vacaciones en Egipto se convierten en inquietante tragedia tras lo que debería haber sido sólo un desastre natural. Incluso antes de la introducción del ingrediente del terror sobrenatural en la segunda mitad del relato el ambiente ya resultaba agobiante, de una forma hasta esperpéntica. El resultado es un relato a medio camino entre el horror ancestral y la comedia costumbrista.

 

Cicatriz de hierro (Víctor Núñez Rodríguez)

En algún punto perdido entre Siberia y Mongolia el ferrocarril recorre los lugares más desolados de Rusia, hasta que un hecho inexplicable e inesperado ocurre. La idea del “monstruo” que protagoniza el relato no es completamente original, pero tampoco es la más revisitada y está rematada con solvencia.

 

La trampa del amor (David Jasso)

La relación amorosa entre un taxista y una joven oriental conlleva unas horribles consecuencias. La historia que propone el relato es tremenda y perturbadora, aunque tal vez la forma de llevarla a cabo no sea la más redonda. Especial mención al guiño metaliterario del final. Morbosamente divertido.

 

Kuchisakeonna (Miguel Puente Molins)

Una discusión de pareja provoca que una chica se quede en un parque más tiempo del debido. La narración es tal vez de las más firmes del volumen, pero falla un poco una resolución más redonda, que pese a cierto toque grotescamente poético al final carece de una explicación algo menos apresurada.

 

La caída de la Casa de Ushima (Andrés Abel)

En una guerra de mafias el fallo se castiga igual que la traición, y el único castigo posible es la muerte. Un relato extraño bastante cercano a la estética manga y con una imaginería muy visual.

 

Orgullo de padre (Darío Vilas)

Un hombre para nada religioso y a punto de morir le pide a su hija que realice los rituales religiosos sintoístas debidos. tal vez uno de los relatos con una de las tramas más interesantes del tomo, que se desenvuelve lentamente y de forma inquietante, aportando esa sensación tan alienígena que nos provoca a veces una cultura tan diferente a la nuestra.

 

Oni (Luis González)

Algo extraño ocurre en la casa que un matrimonio acaba de compra, pero el marido no parece dispuesto a escuchar al vecino chino que les avisa repetidamente de la existencia de un oni en ella. Historia típica en la que lo sobrenatural asalta la vida cotidiana, bien llevada, pero con un final algo esperable.

 

Almas en danza (LG Morgan)

Una bailarina de una de las casas de té de la antigua capital China es muchísimo más de lo que aparenta. Uno de los relatos mejor narrados de  este volumen y con una intriga que se sostiene durante toda la historia. Únicamente se echa en falta una explicación más consistente del origen de la protagonista.

 

Bunraku (Ignacio Cid Hermoso)

Tremenda historia en la que la vida diaria parece desmoronarse poco a poco. Un relato construido con tremenda solidez, dejando ver poco a poco la auténtica realidad de vidas tan destrozadas que terminar por conducir a la locura.

 

La niña china (Santiago Eximeno)

¿Hay algo más aterrador que la propia crueldad humana? Pese a la imagen final e inhumana de ese fantasma que cierra el relato, esta historia deja la clara certeza de que por encima de cualquier ser sobrenatural no hay nada tan terrible lo que nosotros, como hombres, somos capaces de hacer a nuestros iguales. Sobre todo cuanto más inocentes parecemos.

 

En conjunto este quinto volumen de Calazas en el Trastero es mucho más heterogéneo, tanto por temática como en nivel. Esta vez la propuesta temática era mucho más abierta que en anteriores ocasiones, lo cual ha dado un abanico mucho más amplio de propuestas. Destacaría dos relato por su forma de ser narrados, La Compañía de las Indias Orientales y Almas en danza, que aunque no tienen un cierre completamente redondo al dejar algunas cosas en el aire poseen una narrativa muy atractiva que hace que el lector se sumerja completamente en ambos relatos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Pregunta anti-spam: