Spiders!
Miércoles, 23:59, 03/03/10Tras completar con gran éxito la misión asignada, decidió no entretenerse en El Zorro Intrépido y volver a su cabaña lo antes posible para disfrutar cuanto antes de un merecido descanso. Ni el hidromiel ni la buena compañía podrían haber hecho mucho para contrarrestar el frío cortante del Valle esa noche. Empezaba a helar.
[Jugadora: Daño de frío por turno: -1, -1, -1, -1, -1... A ver si llego a casa con algún punto de vida y tal.]
De la lumbre del hogar quedaban sólo unas brasas, pero eran suficientes para mantener una temperatura agradable en el interior de la tosca construcción. En cuanto cruzó el umbral de su humilde morada, dejó caer pesadamente su mayal de tres cabezas y su armadura de cuero. Una luz parpadeante en el portal-espejo llamó su atención.
[Jugadora: En Reinos Olvidados, las hechiceras poderosas los regalan a sus primogénitas para poder comunicarse con ellas.]
- ¿Mamá? Hola. No debería estar aquí todavía, ya sabes que los miércoles nunca llego tan pron…
Al acercarse al arcano objeto, algo siseó en la oscuridad. Fue entonces cuando se apercibió de que no estaba sola en la habitación: una enorme araña espada vigilaba cada uno de sus movimientos desde el rincón opuesto de la estancia.
- Acabo de ver la araña más grande que he visto en mi vida y mira que he visto muchas, que para algo he vivido en San Román. No estoy segura de que no se trate de una tarántula, tiene una envergadura casi tan grande como la de mi móvil y los pedipalpos son tan grandes que da la impresión de que tiene diez patas en vez de ocho. Pero no las tiene peludas, así que bien. Confiemos en que no sea de las saltarinas.
A pesar de lo peliagudo de la situación, Dhaunae agradeció a Eilistraee que no se tratase de una araña fase. De haberlo sido, la sacerdotisa habría muerto antes de haberse sabido acechada siquiera.
[Jugadora: Aun así, me siento un poco puteada por el máster. La clase de desafío es alta de narices...]
Con un gesto instintivo, echó la mano a la altura de su muslo derecho, de donde solía pender su mayal, y se dio cuenta de que no sólo estaba desarmada, sino también desnuda frente a las cortantes patas de cuchillas venenosas que a otorgan el nombre a las arañas espada.
[Jugadora: Perfecto. Si es que me tenía que haber hecho una monje.]
Se le antojaba imposible salir victoriosa de aquel encuentro.
[Jugadora: Siempre puedo huir y dejarle la casa a la araña. Pero es que me ha costado todo lo que llevamos de crónica conseguir este pequeño pedazo de terruño...]
Activó el portal para convocar a uno de los miembros de su cuadrilla que todavía debería de estar por las cercanías, pero sin éxito. En un último intento, usó la llave que abría el portal hacia el semiplano en el que vivía un sabio ya retirado del mundo mortal.
[Jugadora: Menos mal que es un bicho con Inteligencia 3, porque la que estoy organizando haría sospechar a cualquiera.]
La conclusión, que no tengo más tiempo, es que ahora la araña gigante está en un barreño con agua. Tardó quince minutos en morirse. Desde aquí puedo verla, por si le da por agitar una pata o algo. Todo sea que no se levante como una araña zombie porque, por muy clériga que sea Dhaunae, sus tiradas para expulsar muertos vivientes siempre eran lamentables.
Las partes de “ficción” encierran más verdad que la evidente, como siempre.
Escuchando: el disco The Resistance, de Muse.









